Sombras de luz

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Mi experiencia con el servicio técnico de Olympus

Escrito por Sombrasdeluz 11-11-2019 en fotografía. Comentarios (0)

Mi experiencia con el servicio técnico de Olympus

Hoy os voy a contar mi experiencia personal con el servicio técnico de Olympus.

Tengo varias cámaras de Olympus, de hecho cuando di el gran salto de analógico a digital me decanté por Olympus con un criterio bien fundamentado basado en mi experiencia profesional, en comparativas y en muchos otros motivos tales como el económico e incluso el peso del equipo… y en definitiva, en aquel momento eran las cámaras que mejor me venían, y durante todos estos años he disfrutado de una excelente calidad de imagen y de unos resultados impecables que nada tenía que envidiar a otras marcas pese a tener un sensor mucho más pequeño, así que en general estoy satisfecha con Olympus, pero cierto es que mi última experiencia no ha sido muy afortunada.

Ya viví un disgusto con Olympus ante la prematura muerte de la primera de mis cámaras, con solo 4 años de uso, pero bien exprimida, eso sí, hasta que la obsolescencia programada acabó con ella. La segunda de mis cámaras Olympus me duró más, aunque a los cuatro años tuve que mandar sustituir el obturador porque se me rompió y así le alargué la vida cuatro años más, hasta que un día se volvió loca y empezó a desconfigurarse sola, a día de hoy aún funciona, con sus casi 8 años de uso y abuso por mi parte, porque la he usado mucho, mucho, pero está loca y resulta ya muy complicado fiarse de ella.

La última Olympus que compré, ya desde el principio me dio problemas, también se desconfiguraba sola, al principio le di un voto de confianza y pensé que el problema era mío por desconocimiento del manejo de esa cámara. Pero cuando tenía ya la cámara muy toqueteada y probada me di cuenta de que no había motivo alguno para que la cámara pasara de un modo a otro sin haber cambiado nada en el menú. Lo que más fallaba era el modo de enfoque, a mí me gusta tenerlo configurado en un único punto de enfoque en el centro, pero cada dos por tres, se cambiaba sola a multipunto de enfoque. Antes de llevarla al servicio técnico actualicé en casa el programa de Olympus del cuerpo de la cámara a través de su página ofcial, pero no noté ninguna mejoría, entonces fue cuando decidí mandarla al servicio técnico oficial ya que aún estaba en garantía y lo hice a través de la tienda donde la compré y tras casi un mes sin la cámara,  se me devolvió sin reparar, en el informe solo ponía que habían realizado una actualización del firmware (cosa que yo ya había hecho en casa antes de mandarla…) y una limpieza del equipo, total, que la cámara seguía presentando los mismos problemas. Si las fotos eran realizadas en casa tranquilamente podía corregir el desajuste al darme cuenta y continuar trabajando, pero cuando estaba haciendo un reportaje fuera y el tiempo apremiaba, no podía permitirme que la cámara de repente se volviera loca y enfocara donde le diera la gana a pesar de haberla configurado a mi gusto previamente, esto suponía un verdadero problema a nivel profesional que no me podía permitir...

Tardé en volver a reclamar porque no quería quedarme sin la cámara otro mes más, pero al final me puse en contacto con el servicio técnico de Olympus directamente para ver si así se agilizaban los trámites y me dijeron que la mandara yo directamente. Corrí con los gastos y con el riesgo y volví a mandar la cámara a Olympus, esta vez a través de Correos, junto con una carta en la que contaba detalladamente los problemas de mi equipo, y al cabo de dos semanas me la devolvieron y en el informe ponía que lo único que habían hecho era: ajustar la fecha y la hora que se había perdido (obvio si llevaba sin batería desde que la mandé…); reparar el sistema de alimentación (que no tenía ningún problema cuando yo les mandé la cámara y tampoco les dije que fallara) y revisar y limpiar el producto… En fin, nada que tuviera que ver con el problema que yo les expuse en mi carta…

Total, que volví a probar la cámara y de nuevo volvía a fallar de la misma manera, se desconfiguraba sola.

Ya harta y totalmente indignada, me decidí a ir a la tienda donde la compré con el fin de pedir que me sustituyeran este producto defectuoso por otro nuevo o que me devolviesen el dinero en caso de no poder sustituirlo. La chica de atención al cliente me explicó que debía volverla a mandar una tercera vez para optar a que me dieran un producto nuevo, que la política de la empresa era así… Y al final, pese a mi descontento, la volví a mandar a través del servicio de la tienda. Mientras estaba la cámara de camino al taller, escribí por correo electrónico al servicio técnico expresando mi descontento y exigiendo que si no eran capaces de arreglarla que me dieran una nueva. Me contestaron tratando de calmar mis ánimos y diciendo que le darían máxima prioridad a mi equipo cuando llegase y que antes de darme una cámara nueva tenían que revisarla los técnicos (¿¿Otra vez?? ¿¿No habían sido suficientes las dos veces anteriores…??). En fin, después de casi un mes llegó la cámara y en el informe tan solo ponía que el equipo se había revisado y limpiado, nada más… En fin, me quedé de piedra, pero bueno, probé la cámara y por fin funcionaba bien y eso que se supone que no la habían reparado… Todo por no darme una nueva… A día de hoy, y ya han pasado tres meses, la cámara sigue funcionando correctamente y espero que siga así pues salvo por ese problema que tuve, por el resto estoy muy contenta con la cámara, pero todo lo contrario con el servicio técnico de Olympus que a mi modo de ver, carecen de profesionalidad, me sentí engañada y como si me tomaron el pelo,  y me hicieron perder el tiempo y la paciencia, vamos que es una pena que  Olympus tenga un servicio técnico tan malo, los clientes, sean profesionales del mundo de la fotografía o no, no se merecen que les falten el respeto de esta manera, así que Olympus pónganse las pilas en la configuración de sus cámaras, que se vuelven locas y en su servicio técnico que deja bastante que desear…

Ana Rodríguez.


SOBRE LA CENSURA FOTOGRÁFICA DE FACEBOOK

Escrito por Sombrasdeluz 22-09-2019 en fotografía. Comentarios (0)

SOBRE LA CENSURA FOTOGRÁFICA DE FACEBOOK

Hoy os voy a contar mi experiencia con la política de censura de la red social Facebook.

Pues bien, hace poco publiqué una fotografía en mi página de Facebook profesional, obviamente la imagen era una fotografía artística en la que retraté a dos muñecas, dos Barbies, más concretamente dos muñecas Skipper (la hermana de Barbie) divirtiéndose encima de un flotador con forma de unicornio en la playa. Las muñecas siempre son un tema recurrente en mi forma de expresión artística y de un tiempo a esta parte, a veces más asiduamente y otras no tanto, pero siempre termino haciendo y publicando alguna foto de muñecas. La peculiaridad de esta foto, por llamarlo de alguna manera, recaía en que ambas protagonistas aparecen haciendo topless. Como es bien sabido por todos, las muñecas Barbie tienen pechos, pero no pezones, y yo, para hacer a las protagonistas un poco más realistas, les pinté unos pequeños pezones.  La fotografía, aclaro, ya que es una obra mía, es un alegato a la juventud, a la belleza, a la libertad de la mujer, al verano, a las vacaciones, a la amistad, al mar, al sol y en definitiva a los buenos momentos que no se repiten… No tiene ninguna intencionalidad más allá de esa.


Cuando se me ocurrió publicar la fotografía en Faceboook me cuestioné si la censurarían o no, pues el año pasado ocurrió algo similar con otra foto de una muñeca que publiqué para un concurso y solo la que incluí en el grupo donde se organizó el concurso me la censuraron, la publicación de mi página no.

Sé de la existencia de un algoritmo en Facebook, que para quién no sepa lo qué es, es el conjunto de cálculos que utiliza Facebook para decidir qué contenido ves y qué no ves, y es el que en definitiva va escaneando las fotografías publicadas con el fin de encontrar pezones y otras cosas que en su política está prohibido publicar con el fin de censurarlas.

De hecho lo que está prohibido según Facebook es:

·  Desnudos o contenido de carácter sexual

·  Lenguaje ofensivo, amenazas creíbles o ataques directos a un individuo o un grupo

·  Contenido con violencia excesiva o autolesiones

·  Perfiles falsos o engañosos

·  Spam

Fuente de: https://www.facebook.com/help/212826392083694?helpref=uf_permalink

Y en cuanto al tema del desnudo, más detalladamente especifican en las normas comunitarias de esta red social lo siguiente:

13. Desnudos y actividad sexual de adultos

Restringimos la exhibición de desnudos o actividad sexual para proteger a determinadas personas de nuestra comunidad que muestren una especial sensibilidad ante ellos. Además, de forma predeterminada, eliminamos este tipo de imágenes para evitar que se comparta contenido no consentido o de menores. Las restricciones sobre la exhibición de actividad sexual también se aplican al contenido creado de manera digital, a menos que se publique con fines educativos, humorísticos o satíricos.

Nuestras políticas relativas a los desnudos se han matizado con el paso del tiempo. Comprendemos que se pueden compartir desnudos por muchos motivos, incluso como forma de protesta, para concienciar sobre una causa o con fines educativos o médicos. Cuando esa intención queda clara, permitimos ese contenido. Por ejemplo, aunque restringimos algunas imágenes de pechos femeninos que incluyen el pezón, permitimos otras, incluidas aquellas que representan actos de protesta, mujeres dando el pecho y fotos de cicatrices de mastectomías. También autorizamos fotografías de pinturas, esculturas y otras obras de arte donde se muestren figuras desnudas.

Fuente de: https://www.facebook.com/communitystandards/objectionable_content

Según todo esto, mi imagen estaría dentro de las fotografías autorizadas pese a la aparición de los pezones, pero aún así ha sido censurada.

Pasaron más de dos semanas hasta que me llegó un aviso en el que decía que mi publicación había infringido las normas comunitarias y por consiguiente me la iban a censurar y me iban a penalizar bloqueando mi cuenta durante 48 horas, y a pesar de que en el apartado de Servicio de Ayuda se puede reclamar, no me sirvió de nada decir que la fotografía era una obra con fines artísticos nada más y que sus protagonistas eran muñecas, no personas. Total que estuve 48 h. sin poder publicar, comentar, compartir ni poner likes… Solo era posible ver las publicaciones y mandar mensajes a través de Messenger. Pasado ese tiempo probé a interactuar en la red social y de nuevo me saltó el aviso de haber vulnerado las normas y esta vez me penalizaron con 3 días de inactividad de la cuenta. Intenté reclamar de nuevo a través del Sevicio de Ayuda y al intentar enviar la solicitud, lo único que me decía es: No se ha podido procesar tu solicitud. Vuelve a intentarlo más tarde. Lo intenté en muchas más ocasiones a distintas horas y nada de nada, no me lo procesó en ningún momento.

Y bueno, lo más gracioso de todo esto es que uno de estos días Facebook me ha propuesto en una de sus campañas de publicidad para páginas profesionales, que pague una cierta cantidad de dinero para que la imagen esta en concreto llegue a más personas. Está claro que esta oferta no la ha hecho ninguna persona, así como tampoco la prohibición de la imagen, pero me parece todo tan incoherente y tan absurdo que no quería dejar de comentarlo por aquí cuando además es muy injusto que se censuren obras de arte mientras siguen circulando por ahí, sin medida, memes y otras imágenes de violencia explícita sobre animales y/o personas, de contenido machista, xenófobo…

Es posible también que alguien haya denunciado en Facebook mi fotografía, no lo descarto, pero sí eso es así, solo puedo decir que censurando el arte lo único que conseguimos es vetar nuestra libertad, no solo del que crea sino también y sobre todo la del espectador que disfruta del mismo…

Ana Rodríguez.


Sobre los grupos TFCD y los personajillos que por ellos se prodigan

Escrito por Sombrasdeluz 29-08-2019 en fotografía. Comentarios (0)

FOLLOGRAFOS, FOLLODELOS, LOS QUE QUIEREN LAS FOTOS GRATIS Y LOS IMPRESENTABLES (grupos TFCD).

Hoy vengo a reflexionar sobre los grupos TFCD y los personajillos que por ellos se prodigan...

Para quien desconozca lo que son esos grupos, os diré que son grupos de intercambio de colaboraciones, en este caso, colaboraciones relacionadas con trabajos fotográficos. Surgen a raíz de la proliferación de las redes sociales en Internet. Estas agrupaciones virtuales son muy útiles para todos aquellos que quieran realizar trabajos por amor al arte y no quieran gastarse dinero en contratar ciertos servicios. También son ideales para practicar los que empiezan su carrera y para hacer contactos profesionales. En estos foros se inscriben tanto fotógrafos y modelos como maquilladores e incluso peluqueros y estilistas. Cuando alguien necesita colaboradores solo tiene que publicar un anuncio con un llamamiento en concreto especificando lo que necesita y esperar a que aparezcan usuarios dispuestos a ayudar.

En estos trabajos de intercambio o colaboraciones artísticas, se supone, que todo el equipo de trabajo que participa, lo hace gratis, es decir, nadie cobra con dinero, pero sí ha de salir siempre beneficiado de su participación, así por ejemplo, los que empiezan practican; los fotógrafos amplían su portfolio o realizan un proyecto; los modelos obtienen fotografías nuevas para sus books y los peluqueros, maquilladores y estilistas consiguen material para mostrar su trabajo a sus futuros clientes.

En la teoría, todo esto parece perfecto y muy bonito, pero como sucede, en todos los grupos de personas, siempre hay ciertos personajes que con su actitud alimentan la mala fama de estos lugares, y desgraciadamente de los gremios participantes.

A continuación, y en base a mi experiencia, voy a pasar a describir con qué personajes os podéis encontrar en estos grupos, cómo detectarlos y cómo evitarlos o evitar problemas.

1- Los follógrafos:

Los follógrafos, son fotógrafos, o aficionados a la fotografía, o a veces, ni eso, por lo general hombres, que con la excusa de hacer sesiones fotográficas, solicitan modelos femeninas para disfrutar, primero, viéndolas posar en ropa interior, o mejor, y si pueden, desnudas y después intentar toquetearlas y por supuesto acostarse con ellas, pues eso es para ellos ideal.

Es muy triste pero es así, estos personajes existen y hay muchos. Por eso, siempre que conozco chicas que quieren empezar como modelos en el mundo de fotografía me gusta advertirles  sobre estos hombres que denigran la profesión. Normalmente, les digo lo siguiente:

Hay que tener cuidado y ser cautelosa ante algunos anuncios, normalmente cuando solicitan chicas jóvenes para sesiones de moda o lencería hay que estar alerta. Lo primero que hay que hacer ante un anuncio de este tipo es ver el perfil del anunciante, si es profesional tendrá un perfil público, de no verlo claro y si no lo encuentras, se lo puedes pedir por privado y que el fotógrafo te muestre el tipo de trabajos que hace. Si no tiene perfil profesional y en su perfil personal no hay nada que tenga relación con la fotografía profesional, empieza a desconfiar. Si contactas con el fotógrafo, deja claro, antes que nada, si estás o no dispuesta a hacer fotografías de desnudo y exige siempre la posterior entrega de las fotografías y, muy importante, siempre ve acompañada de alguien de tu confianza a la sesión. Nunca, bajo ningún concepto, vayas sola al estudio o casa de un fotógrafo que no conoces aunque te lo pida él, es más, si te lo exige ni vayas...

Siempre recomiendo que las colaboraciones se hagan con contratos firmados. Existen en Internet modelos de contratos tanto para fotógrafos como para modelos en los que se exponen los detalles sobre la colaboración, como la cesión de los derechos de imagen, el uso de las fotografías… Lee siempre bien antes de dar tu consentimiento y firmar.

2-  Los follodelos:

Estos personajes no son tan abundantes como los anteriores, pero también los hay, son en su mayoría hombres, aunque también hay algunas mujeres, que se ofrecen como modelos a los fotógrafos, a veces respondiendo a llamamientos o escribiendo mensajes privados para ofrecerse cuando sus intenciones van más allá de la mera experiencia de posar en una sesión fotográfica. Se suele ver enseguida del pie que cojean por sus comentarios o por el tipo de sesión que te sugieren, pero en todo caso, lo ideal, como siempre, antes de quedar con nadie es cotillear el perfil de quien nos ha escrito y ver si realmente hace estos trabajos o no. Si tenemos dudas, siempre podemos pedir referencias a otros compañeros para ver si conocen a ese modelo y si es así que te cuenten sus impresiones. Desconfía cuando te insisten en una sesión erótica o sado y también si quieren que acudas sola/o a algún lugar o muestran reticencia a que haya ayudantes o más personas en la sesión, si tienen experiencia y son profesionales no te pondrán problema porque de todos es sabido que muchas sesiones requieren de ayudantes.

Para evitar chantajes posteriores y problemas con la justicia, asegúrate siempre de que los modelos son mayores de edad y haz que te firmen un contrato.

3- Los impresentables:

Impresentables hay de muchos tipos, por ejemplo están los especialistas en dejar plantado a todo el equipo en el último momento. Estos abundan y la verdad es que cuando pasan estas cosas da muchísima rabia, pues sincronizar las agendas de dos o más personas siempre es muy complicado y al final lo único que consiguen es que perdamos el tiempo y terminemos desconfiando de la gente. A veces es increíble, que sean esas personas las que se hayan ofrecido para hacer tal o cual sesión y que luego a la hora de la verdad no acudan a la cita y ni se dignen a dar la cara y pedir disculpas.

Es difícil saber si alguien te va a dejar en la estacada si no lo conoces, así que lo ideal es pedir referencias, y si puedes, lo mejor es quedar previamente para tomar un café y conocer a la persona o personas con las que vas a trabajar. Esta primera toma de contacto te servirá para ver cómo son personalmente y si realmente estáis en las misma onda, si hay interés por el trabajo o no y estas primeras citas también son recomendables siempre para romper el hielo y que exista un poco más de complicidad a la hora de abordar un trabajo concreto.

Otros impresentables son los que hacen las fotos y luego no las entregan a los modelos, hay muchos fotógrafos que pecan de esto y la verdad es que es un gesto muy feo por su parte, lo ideal para evitar estas cosas, además de pedir referencias a otros modelos, es que exista un contrato  firmado en el que se especifique que el fotógrafo se compromete a entregar todas o algunas de las fotografías al modelo tras la sesión.

También son unos impresentables los que se dedican a hablar mal de otros compañero/as para escalar posiciones y ser más populares que el resto. Es terrible que en vez de apoyarse como colegas, los intenten hundir con calumnias y sucias habladurías.  Este problema de la competitividad, mal compañerismo y en definitiva envidia, por desgracia, existe en mayor o menor medida en casi todos los grupos que se precien, por eso hay que ir siempre con precaución y a la hora de pedir referencias hacerlo a varias personas y cotejar ciertas informaciones.

Otro ejemplo de impresentables son los fotógrafos que carecen de imaginación propia y se dedican a copiar a los demás. Está claro, que hay que tener siempre referentes y fuentes de inspiración en otros artistas, pero una cosa es homenajear, hacer un guiño y otra es copiar pura y duramente una idea…

4- Los que quieren fotos gratis:

Estas personas no son modelos, ni profesionales, ni amateurs, no pertenecen a este mundillo pero sí que se acercan a él cuando más les interesa. Hay algunos que se inscriben en los grupos de intercambio de forma puntual y solo para conseguir fotos gratis en un momento determinado de sus vidas. Otros ni eso, hacen que les ponga el anuncio algún conocido que sí forma parte del grupo.

El típico ejemplo es el de la mujer embarazada que quiere fotos de su estado antes de dar a luz y se ofrece como modelo para que le salgan las fotos gratis. Me parece bien que algunos fotógrafos que quieran ampliar su portfolio aprovechen y se ofrezcan para hacerles la sesión gratis, pero en serio, lo de la persona que se ofrece cuando jamás ha sido modelo de ningún tipo me parece echarle un morro absoluto...

Otro ejemplo sin nombre es el de la típica pareja que se casa y quiere las fotos gratis, en fin, esto ya sobrepasa los límites del caradurismo…

En fin este es un repaso de los típicos personajes que podéis encontrar en los grupos TFCD, igual me dejo alguno o algún punto por comentar, pero bueno, ya habrá más ocasiones.

En cualquier caso, si pertenecéis a alguno o lo vais a hacer ya juzgaréis vosotros mismos.

Como conclusión, mis consejos para usar estos grupos es intentar ser un buen profesional y actuar con respeto y educación hacia los demás. Ser precavido, en especial con las personas que no conocemos y pedir referencias en la medida de lo posible. Y por supuesto tener un contrato personalizado de colaboración siempre a mano para evitarnos posteriores problemas.

Ana Rodríguez.



Sobre las ferias de fotografía y arte en general

Escrito por Sombrasdeluz 06-08-2019 en fotografía. Comentarios (0)

En los últimos meses, he visto la publicidad de las convocatorias de varias ferias de fotografía y artísticas de distintas ciudades españolas. La verdad es que me resultan reclamos bastante interesantes para personas, que como yo, amamos la fotografía y que de alguna manera queremos seguir aprendiendo y creciendo en este mundo, pero claro, cuando te pones a leer las bases detenidamente, te quedas con una sensación de impotencia total. En la mayoría de estos eventos, por poner un stand, por muy pequeño que sea, con el fin de vender obra, te piden una cantidad de dinero bastante elevada para la escasa duración que normalmente tienen las jornadas, que en su mayoría duran un fin de semana, hay algunos más largos, pero la mayor parte son en fines de semana. Además de poder poner un stand de venta también algunas ferias te ofrecen la oportunidad de exponer o mostrar tu obra en ponencias, pero siempre pagando.

Si a ese precio que has de pagar por poner un stand, por ejemplo, le sumas el gasto que supone desplazarte hasta la ciudad donde se celebra la feria, la estancia allí, las dietas, el transporte de obra, en caso de ser necesario, un seguro, el material invertido y por supuesto, tu tiempo, el precio al que tienes que poner en venta luego cada fotografía, libro o lo que sea que pretendas vender, ha de ser muy elevado para poder recuperar la inversión y tener un margen de beneficio, y obviamente, si no eres un artista con un poco de fama o prestigio en el mundillo, es muy complicado vender obras y si encima son muy caras, aún es más difícil que logres vender algo a algún coleccionista de arte o similar… Con lo cual es inviable poner un stand en una feria de arte en caso de ser un artista sin suficientes recursos económicos, y eso suele ocurrir con la mayoría de fotógrafos jóvenes y artistas noveles en general, así que las ferias, en mi opinión, se convierten en actividades elitistas destinadas a clases sociales altas quedando excluidos todos los que no podemos correr con tantos gastos. Luego, si para desempeñar un trabajo profesional; exponer en una galería; que te bequen o que te premien te piden como requisito haber participado en tales eventos pues evidentemente no lo cumplirás y eso te excluirá también de poder formar parte de otras muchas cosas, y así es, por desgracia, la cadena circular del arte, es tremendamente complejo hacerte un hueco y abrirte camino si no tienes dinero…

Ana Rodríguez.


Sobre la incoherencia y la cutrez de un concurso de fotografía de FhotoESPAÑA

Escrito por Sombrasdeluz 27-06-2019 en fotografía. Comentarios (0)

SOBRE LA INCOHERENCIA Y LA CUTREZ  DE UN CONCURSO DE FOTOGRAFÍA

A lo largo de mi vida fotográfica he visto las convocatorias de muchos concursos de “medio pelo”, pero del que hoy voy a hablar es el más incoherente y más cutre de todos, y eso por no decir otras cosas peores…

Resulta, que el otro día me surgió en Facebook, la publicidad de un concurso de fotografía organizado por un famoso festival, en concreto por PHotoESPAÑA, hasta ahí todo me pareció tan normal, pero cual fue mi sorpresa al ver que el concurso estaba patrocinado por una marca de jamones, sí, una marca de jamones, que no voy a citar por no hacerles más publicidad de la que merecen. Pues bien, el tema del concurso, no era otro que la naturaleza y la sostenibilidad, sí, increíble, no sé si esto me indigna más como fotógrafa o como animalista…

En primer lugar me cuesta creer que un prestigioso festival, como lo es PHotoESPAÑA, apoye un concurso tan poco coherente como este en cuanto a tema y valores, lo cual dice muy poco a su favor. No resulta en absoluto creíble que una marca de jamones esté en la organización de un concurso de fotografía de naturaleza, la verdad es que más que serio parece una burla. Y eso por no hablar de los premios tan cutres como un jamón o una cena para dos, y que nada tienen que ver con la fotografía...

Por otro lado, me choca que una industria cárnica se implique en un concurso que habla precisamente de lo que no cumple, no lo entiendo, porque una empresa así es de todo menos respetuosa con el medio ambiente y mucho menos con los animales que mueren asesinados.  Si prentende lavar su imagen con fotos idílicas consigue lo contrario con el mero hecho de haber hecho esta propuesta.

Por último, decir que me parece una falta total de escrúpulos hacia los fotógrafos de naturaleza y los que tenemos un mínimo de sensibilidad, de ética y de empatía por el medio ambiente y por los animales.

En fin, a continuación os dejo con una foto que he hecho yo a modo de crítica, porque ese es el tipo de imágenes que se merecen recibir y una captura de pantalla de la convocatoria (también tengo guardadas las de las bases por si les diera por cambiar algo) para que juzguéis por vosotros mismos. Vergüenza ajena por el festival sobre todo…

Ana rodríguez.